ETIOPIA III

Mini Dam

Este artículo está disponible en 3 idiomas:

Euskara | English | Castellano

Recuerdo a un profesor de la universidad refiriéndose a los ingenieros (civiles) que terminaban en trabajos de consultoría como “ingenieros frustrados”. Como parte de este club y no habiendo trabajado nunca en construcción tenía especiales ganas de visitar este proyecto. Las asignaturas de hidráulica y presas fueron de las que más me interesaron durante mis últimos años de carrera y visitar una presa de materiales sueltos, en construcción, y en Etiopía era un hecho que indudablemente me motivaba.

Tenía además la compañía perfecta para esta aventura, a David, con el que además de compartir area de estudios había hecho muy buena relación en los pocos días desde que nos habíamos conocido. Tras ir a Wukro en transporte público desde Mekele nos juntamos con los compañeros de REST, la ONG local, partimos hacia la presa.

La región norte de Etiopía, por encima de los 2200 metros de altitud tiene un clima semiárido con un histórico de precipitaciones similar al de la gráfica. Sin entrar en analizar números, fácilmente se puede entender que apenas llueve durante todo el año excepto en la época de lluvias, en las que las precipitaciones pueden llegar a ser muy intensas. Así, una infraestructura como una presa es clave para el desarrollo de la actividad económica y social de la región. Veamos por qué.

Fuente: climate-data.org

Una presa, además de almacenar agua para su uso posterior y en contra de la creencia popular, también tiene un efecto laminador en el caudal punta aguas abajo. Esto quiere decir que después de una fuerte lluvia, el caudal máximo que se dará aguas abajo de la presa será menor que el que se daría si la presa no estuviera. Siendo la región del Tigray una zona con tierras de fácil erosión, este hecho es también muy importante ya que evitará que zonas cultivables se vean afectadas por grandes riadas. Trataremos este tema también cuando hablemos del tercer proyecto: Kainaberak II.

La presa de materiales sueltos – y no de hormigón como las que estamos acostumbrados a ver en la península – estaba ya en su fase final de construcción en la que se estaban colocando las últimas piedras del recubrimiento en la cara de aguas arriba. Muy en contra de lo que cualquiera de nosotros pueda pensar, la gran mayoría de personas que estaban trabajando en la colocación manual de piedras eran mujeres y niñ@s. Y es que la construcción de este tipo de infraestructuras en un país como Etiopía no es posible sin la colaboración de la comunidad. Personas de la región ayudan en la construcción aportando mano de obra, un trabajo duro y exigente pero que sin el cual el proyecto no se hubiera podido llevar a cabo.

Con suerte la presa estaría finalizada para la próxima época de lluvias ese mismo verano y los vecinos y agricultores de los alrededores podrían tener acceso a agua de forma más continuada y segura, mejorando sin duda la calidad de vida de los que viven en la región.

Esta experiencia, junto a Kainaberak II, nos demuestra que la colaboración en comunidad puede dar lugar a proyectos y mejoras que de manera individual nunca conseguiríamos; quizás algo sobre lo que podríamos tomar nota y reflexionar desde nuestra “avanzada” sociedad.

Aprovecho este post también para agradecer a David la acogida que me dio en Etiopía; por ser mi guía en la mayoría de proyectos que visitamos y por compartir sus conocimientos y experiencias sobre la cooperación internacional en los días que pasamos juntos.

Check other posts:

2020-05-11T18:34:17+02:00

Leave A Comment

Go to Top