ETIOPIA II

MHM-Higiene Menstrual Femenina

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El MHM, de Menstrual Hygiene Management en inglés, o la Promoción a la Higiene Menstrual, es en mi opinión el proyecto más ambicioso que la fundación estaba llevando a cabo cuando yo llegué a Etiopía. El propio tema a tratar, la situación social y el principal objetivo de la actuación hacían de la iniciativa un reto complejo.

Además de todo esto y aunque no podía ser de otra manera, el hecho de que fuera una mujer la que estaba liderando el proyecto por parte de la fundación añadía un extra más de complejidad al puzzle. La sociedad Etíope, aunque pueda ser referente en otros ámbitos de convivencia – como por ejemplo, la religiosa – está aún un paso por detrás en cuanto a las igualdades entre hombres y mujeres, y esto se hace notar a la hora de la gestión y la toma de decisiones en proyectos así.

El objetivo del proyecto era la mejora en las condiciones de higiene menstrual de las niñas en 10 escuelas del norte de Etiopía, en la región de Tigray. Las principales actividades que se habían realizado los meses anteriores se centraban en formaciones sobre menstruación e higiene tanto a las alumnas como al equipo docente, principalmente mujeres, de estas escuelas.

Uno de los aspectos importantes a tratar era la sensibilización, ya que en un ámbito rural como el de la zona de Tigray los mitos, creencias y miedos se acentúan haciendo que las mujeres se avergüencen, sientan culpables o incluso queden inhabilitadas para realizar ciertas tareas en el periodo menstrual. Este trabajo se acompañaba con talleres prácticos donde las propias niñas aprendían a fabricar su propio material de higiene junto a pautas para minimizar las infecciones y enfermedades y así normalizar y naturalizar la menstruación.

En Etiopía las mujeres tienen prohibida la entrada a las iglesias durante la menstruación.

Conocí a a Ana nada más llegar a Etiopía. Tras aterrizar, juntarme con David y dejar la maleta, fuimos a un sitio donde pude degustar por primera vez (y no la última, ni mucho menos) el plato local más popular, la Injera (pronunciado inyira). Ana era la responsable por parte de la fundación del proyecto MHM. Llevaba en Etiopía ya 5 meses y se encontraba en la recta final de su estancia, afinando los últimos preparativos para el cierre del proyecto y volverse a casa en el plazo de un mes.

Habían hecho coincidir mi llegada con esta fase final, de manera que pudiera acompañar a Ana en las “fiestas” que tenían previstas hacer como cierre en los diferentes colegios en los que habían estado trabajando, y que se realizarían el 28 de Mayo, el día internacional de la higiene menstrual.

– Ana –
“Fue un evento que se aprovechó para hablar de la higiene menstrual y de la menstruación tanto a las niñas como a los niños de la escuela. Por ejemplo, en la escuela de Damaino, hicieron un teatro simulando que a una niña le viene la menarquía en la escuela. También leyeron poesías sobre la mesntruación escritas por las niñas. En la escuela Grahutsa hicieron otra representación y luego una de las niñas, pertenecientes al club de chicas, mostró a todos los participantes, niños, niñas y equipo docente, las diferentes compresas y bragas de telas fabricadas por ellas mismas.”

Junto con los responsables de la ONG local REST y subidos en un 4×4, visitamos los colegios de Damaino y Grahutsa, a las afueras de Wukro, para ver el trabajo que habían hecho y participar en las actividades que habían organizado tanto alumnos como profesores. Los colegios, relativamente lejos de caminos principales y a los cuales el acceso no era para nada fácil, se encontraban en una zona de riveras con campos cultivados de color verde intenso y bastante vegetación, escenario que mi mente jamás hubiera imaginado en un país como Etiopía. Me sorprendieron también las instalaciones, que aunque como era de esperar eran muy básicas en cuanto a infraestructuras, estaban muy limpias, adornadas con paredes coloridas y todas tenían un pozo de agua dulce – clave para poder mantener unos mínimos de higiene y calidad y requisito que se definió como indispensable para la ejecución del proyecto.

La forma en la que los colegios enfocaron nuestra visita fue muy diferente de una escuela a otra. En la primera que visitamos, en Damaino, los niños se organizaron de manera casi militar, por filas según su curso y bajo la atenta mirada de los profesores, que evidentemente no les permitían acercarse o jugar con nosotros. En Grahutsa sin embargo la experiencia fue totalmente distinta. Al poco de llegar, los alumnos salieron al recreo y pudimos compartir un rato de risas, preguntas y respuestas, y alguna que otra carrera con ellos antes de pasar a la acción.

Al terminar pudimos visitar algunas aulas, incluyendo las “habitaciones MHM” que habían preparado con diferentes materiales (compresas, carteles informativos, anticonceptivos etc) y que estaban a disposición de las niñas. El objetivo de las habitaciones MHM es que las niñas puedan tener un espacio para cambiarse, asearse o disponer de material de higiene menstrual, siendo esta una iniciativa del ministerio de salud Etíope.

Las actividades consistieron en dos partes principales. Una primera, donde los directores y profesores de las escuelas daban una charla a los alumnos y una segunda, en la que los propios alumnos llevaban a cabo una pequeña obra de teatro, representando situaciones que se daban en la escuela relacionados con el tema de la higiene menstrual. También pudimos ver a profesoras, entre risas nerviosas de los alumnos, explicar cómo se debe colocar una compresa, situación que demuestra que algunos temas que en el pasado hubieran sido complicados de tratar se van normalizando.

Además de todo esto y como parte del proyecto, la fundación aportó material de higiene menstrual y lo necesario para acondicionar las habitaciones, de manera que las alumnas tengan un acceso fácil y seguro a este tipo de productos. Desde la fundación se ve este proyecto como una base desde donde seguir trabajando con las niñas, mujeres, padres y madres y líderes de la comunidad todo el tema relacionado con la menstruación y la higiene, protegiendo el futuro de las jóvenes y dando pie a que estos temas se normalicen.

Sin duda un proyecto del que pude aprender muchísimo, conociendo realidades que aunque podamos pensar que son muy lejanas pueden estar ocurriendo mucho más cerca de lo que creemos. Una experiencia que disfruté, pero me sirvió mucho para reflexionar y ser más consciente.

Agradecer a Ana por las experiencias, su conocimiento y su ayuda también en la redacción de este artículo. ¡Gracias Ana!

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2020-05-11T18:32:05+02:00

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